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Para aplicar revestimientos en paredes interiores, sigue estos pasos para asegurar un acabado óptimo.
Primero, limpia la superficie para eliminar polvo, grasa y cualquier mancha que pueda afectar la adherencia del revestimiento. Revisa y repara grietas, agujeros o imperfecciones con masilla, luego lija las áreas reparadas para que queden niveladas y suaves. Si la pared presenta áreas con pintura antigua o capas de papel tapiz, asegúrate de retirarlas o tratarlas adecuadamente. Finalmente, aplica una capa de imprimación si la pared es muy porosa o si estás cambiando de tipo de revestimiento. Una preparación meticulosa garantiza una aplicación uniforme y duradera del revestimiento.